Redacción/El Nacional


El titular de la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León (PGJNL), Bernardo González Garza indicó que hay personas involucradas en el caso de la madre que calcinó a su bebé y  se está trabajando en órdenes de aprehensión.

“No me voy a adelantar con muchos detalles porque hay órdenes de aprehensión en procesos, pero sí hay personas involucradas”, dijo el Procurador del Estado.

Asimismo, González Garza calificó este hecho como lamentable y  destacó la participación de personal del DIF y del departamento de la Defensa del Menor de la PGJNL, quienes se encuentran brindando apoyo a los familiares de la víctima.

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“Es un hecho muy lamentable y de cómo sucedió, un acto de barbarie, si le podemos llamar así, la gente del DIF, tanto de la Procuraduría como de la Defensa del Menor, también estamos apoyando a la familia,  a los hermanos, al padre del menor, y la persona que fue responsable será procesada como cualquier otro delincuente”.

Respecto a las especulaciones de que se trató de un ritual satánico, lo atribuyó a chismes, ya que las autoridades tienen que esperar las declaraciones de la detenida como manda el protocolo.

“No de momento (se trató de un  sacrificio ritual), hubo algunos chismes que se lo había pedido alguien (asesinarlo), no tenemos el dato todavía, recordemos que ella tiene el derecho a declarar junto con un defensor y no nos adelantemos, vamos a ver que dice en su declaración la persona, y cómo se desarrolló su juicio y vinculación a proceso, y después las pruebas que ella presente, tenemos datos muy duros, y ahí está el menor desgraciadamente”.

Hasta el momento, la presunta culpable, María del Carmen Hernández de 42 años permanece recluida, sin embargo se espera a que durante su juicio, la agresora de a conocer su versión de los hechos con el apoyo de un abogado, ya que ningún familiar ha rendido información sobre la forma de vida que llevaba los integrantes de la dicha familia

Es importante destacar que el cadáver del infante fue encontrado cubierto en una sábana en brazos de su atacante, quien se encontraba sentada en una mecedora, luego que vecinos reportaran haber escuchado el llanto imparable de un pequeño, en la casa con número 3214 de la calle reporteros, colonia Periodistas de México, Monterrey.