El hexagonal final, la Copa Oro y la Copa Confederaciones hacen darle a la agenda de la Selección Mexicana un toque de dificultad, al tener demasiada responsabilidad en tan solo un año.
Los dirigidos por el colombiano Juan Carlos Osorio, tiene como prioridad la clasificación al Mundial de Rusia que se disputará en el 2018, teniendo en fila un calendario bastante benévolo pues tiene cinco partidos en casa de los ocho restantes en el área de la Concacaf.
A eso se le agrega su defensa del título en la Copa Oro y su participación en la Copa Confederaciones, la cual no acude desde Brasil 2013, donde quedó eliminado en fase de grupos.
En ese entonces, los dirigidos por el “Chepo” de la Torre, quedaron fuera de la Confederaciones luego de perder ante Italia y Brasil en fase de grupos, despidiéndose con un triunfo frente a Japón
Así, el año será muy demandante para el tricolor, que prácticamente no tienen descanso en el verano, donde confluyen dos partidos amistosos que son preparación para lo que sigue: eliminatoria mundialista, Copa Confederaciones y Copa Oro.
Los fantasmas (7-0) han quedado atrás
Al parecer Juan Carlos Osorio ya dejó en el pasado el gran fantasma que ha aquejado a su gestión: el 0-7 de la Copa América Centenario ante Chile.
El colombiano fue ratificado en el timón del equipo nacional, pese a que el clamor general lo quería fuera tras el peor resultado del equipo mexicano en muchos años.
Osorio fue sostenido en el mando del equipo mexicano y sumó un par de resultados importantes al ganar por primera vez en 44 años a la Selección de Estados Unidos en su cancha, mientras que, también de visita, supo sacar un punto de Panamá al empatar 0-0 con los canaleros.
Este par de resultados se sumaron a los previos a la Copa América, donde el Tri ganó por vez primera en 53 años en San Pedro Sula a la Selección de Honduras, además de otro triunfo en la siempre complicada cancha del Cuscatlán de El Salvador.
Previo a eso había roto otra racha de dos décadas sin ganar en Canadá. El dominio sobre los equipos del área es lo que mantuvo a Osorio pese al gran ridículo de la Copa América Centenario.
Así que el 2017 será un año para reivindicarse con la afición por parte del seleccionado mexicano en donde se puede hacer historia, pero también se puede fracasar.