


“Una mujer puede tener mucho deseo sexual y controlarlo: elegir con quién lo hace, dónde lo hace, cuándo lo hace, escoger las situaciones más apropiadas. La ninfómana no puede tomar esas decisiones, simplemente tiene el impulso sexual y lo sigue, no lo puede manejar”, señala el experto.

“Ha pagado por sexo, ha sido rechazada por parejas que se niegan a sus faenas sexuales largas y extenuantes, en donde incluye juguetes, prácticas varias, palabras fuertes, objetos, lo que tenga a su paso para saciar su instinto. Con herramientas terapéuticas y medicamentos ha controlado la ansiedad y logrado resultados satisfactorios; pero esta paciente sigue en controles”, agregó.
“En muchas películas se muestra esta problemática y se acepta como si fuera algo estupendo, pero se olvidan de mostrar el maltrato que han sufrido por parte de varios hombres, las agresiones padecidas en distintas relaciones, el aborto involuntario, los insultos verbales y morales, las rupturas sentimentales, las vejaciones a que han sido sometidas, las lágrimas, el aislamiento y el malestar que le ha generado su conducta promiscua”, detalla el experto.
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